Aventura Vivoni

Amistad, admiración y el mismo amor por los ingredientes locales, frescos y de temporada me unen con chef Ventura Vivoni. En un viaje reciente e inesperado a mi tierra Puerto Rico,

me decidí a conocer su restaurante.

"Hacienda Luz de Luna" y su "Restaurarte Vida Ventura" esmucho más que un lugar para comer. Yo estaba casi segura que la cena estaría rica, pero lo que se vive es mucho más. Es una experiencia espiritual, familiar, natural y de sabrosas sensaciones para los sentidos. Hace falta vivirlo porque las palabras se quedan cortas.

A sólo dos horas de San Juan, en Adjuntas, un pueblito en las montañas del centro oeste de la isla, te encuentras, en plena naturaleza, con una casa antigua, pintoresca y llena de encanto. El padre de chef Vivoni, el señor Vivoni, te recibe con un aromático y espumoso coctel de cítricos con acentos de jengibre y limoncillo de la finca y luego te pide que lo acompañes a la terraza... en donde empieza la experiencia.

Me sorprenden las sillas puestas en círculo como si fuera un retiro espiritual o una reunión familiar, con una mesa al centro con cidras "heirloom", limones y flores de semillas de achiote. Durante una hora, comensales y anfitrión comparten anécdotas y se relajan entre risas. Vivoni cuenta con picardía la historia de la familia, del lugar, de sus árboles y hasta los secretos de cocina de nuestro jíbaro puertorriqueño y nuestros indios taínos, mientras van desfilando las creaciones de mi amigo Ventura. Uuumm... ya se nos empieza a abrir el apetito!

Tras la charla, te invita a dar un paseo por su finca. Hay árboles de higuera, pana, carambola, cítricos y vegetales, incluso su propio café y jobos con los que hacen conservas que puedes comprar.

Ya luego pasas al comedor de su hogar, donde te avisa que en su casa se cocina "slow food", que te relajes para estar un par de horas cenando con tranquilidad. El ambiente es tan natural y espontáneo que puedes charlar con chef Vivoni en su cocina mientras prepara la cena, compuesta por siete u ocho platillos que cambian todos los días.

En mi memoria se quedó el recuerdo de las croquetas de mangú con salchichón, queso y cebollitas caramelizadas; la sopa interactiva de viandas, queso de cabra, gofio de pepitas y sésamo y el pernil de cerdo braseado sobre crujiente risoto de viandas, setas y sofrito rostizado con demi de cerveza.

Sencillamente, te sientes en casa. Un día para no olvidar nunca. Si vas, resérvate un día entero para vivir la experiencia en esta relajante montaña en donde el coquí canta a las dos de la tarde!

Enhorabuena a toda la familia!!!

Doreen es Editora de:

 

Doreen es Celebrity Chef de:

Novo Nordisk

 

Doreen apoya:

Baptist Health Foundation

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